MARIO VERDÚ: PERTENECÍA A ESA RAZA NO EXTINGUIDA PERO
MINORITARIA-OTRA MUY SENTIDA PÉRDIDA:
La
historia de un hombre común, así quería que los demás lo vieran,
su vida transcurría en su casa humilde, en su huerta, matizando
su trabajo con el mate, y su constante contacto con la gente.
En su actividad docente fue el mejor, recién recibido
de maestro en vez de quedarse en la escuela que fundó su padre,
optó por irse al norte de la provincia de Santa Fe, en un
paraje inhóspito, donde era el maestro, el director y el portero.
Mario Verdú sintió la función docente como la misión mas importante
de su vida, era amante de los estudios históricos y económicos.
Luego
como profesor su estilo didáctico y su gran saber ilustró
a cientos de rafaelinos. Su vida estuvo compartida por el
ámbito de un aula a veces, muchas otras por los caminos de
la provincia, por aquellos lugares donde uno tenía que andar
por huellas de barro.- El norte santafesino recorrido palmo
a palmo durante décadas de militancia partidaria son testigos
de ello.
En
1973, integró la fórmula con el Doctor Natale como candidato
a Gobernador de Santa fe y Mario Verdú vice gobernador, en
representación del Partido Demócrata Progresista, en las elecciones
provinciales por las que una vez más se intentaba restablecer
el sistema democrático en nuestro país.
La
fórmula salió segunda y forzaron a una segunda vuelta ó ballotage,
y que por componendas políticas frecuentes y espurias no alcanzara
a gobernar la provincia.
Llegó a la Cámara de Diputados prácticamente plebiscitado
por el pueblo de Rafaela, su ciudad.- La elección más importante
que se recuerde en dicha ciudad, no sólo de la democracia
progresista, sino de cualquier sector político, no dicho esto
como alarde político, sino a modo de reconocimiento de las
calidades morales que tenía Mario Verdú y que el pueblo de
la ciudad que lo vio nacer y actuar , lo impulsó al Congreso
de la Nación, supo valorar en aquel momento.
La satisfacción de una comida compartida y su
carcajada siempre lista, ya no estaba en los últimos tiempos,
la actividad, las preocupaciones, y responsabilidades de su
cargo como diputado la habían borrado.
Tanto lo absorbía su trabajo que muchas veces
decidía no compartir el almuerzo con sus colaboradores, para
seguir en su tarea, estudiar cada tema con rigurosidad como
era su costumbre.
Una de las crisis actuales es la pérdida del gravitante
impulso del Poder Legislativo, como consecuencia de la falta
de dedicación de los legisladores enfrascados en la publicidad
de los medios y en discursos que pierden vigencia ante los
vertiginosos cambios de una realidad que muchas veces los
supera.
Es
injusto englobar a todos los legisladores, hay muchos que
trabajan con seriedad, sin vivir pendientes de los medios,
se dedican a construir los basamentos necesarios para la transformación
del país antes que aprovechar circunstanciales fueros para
banales apariciones.
Como esto escapa a partidismos y a cuestiones
ideológicas , en el andarivel antes descrito caminó el Diputado
Demócrata Progresista MARIO VERDÚ, de quién podemos destacar
el sentido de trabajo del legislador rafaelino, su contracción
a los problemas que le tocaba estudiar.-
Mario Verdú no necesitó pantalla para que le ratificaran
la confianza que en él habían depositado los santafesinos,
para revalidar méritos de sapiencia y prestigio, lo hizo todo
sinceramente, a sabiendas que esa tarea muchas veces no logra
el espaldarazo de las crónicas preocupadas en frivolidades
ó escándalos ocasionales.
Verdú era abogado y político, pero esencialmente
un estudiosos, un inquieto investigador.- Exponía conocimientos
sembrando ejemplos en los demás, haciendo un permanente ejercicio
de las responsabilidades ineludibles de todo hombre público,
a esta tarea la calificaba como modelo de vida.
Se lo podía definir como sencillo en su forma de ser,
en su expresión, en su vida toda. Humilde para desempeñarse
en sus tareas. Luchador por los mas desprotegidos y desamparados,
por su querida ciudad de Rafaela, por Santa Fe y por Argentina.
Demócrata en sus principios y Trabajador como maestro rural
en el paraje El Pirincho, como Profesor de Historia e Instrucción
Cívica en la escuela Normal de Rafaela y el Instituto Superior
del Profesorado, dictando cátedras de Macroeconomía- Política
Económica y Sociología.
También ejerció la profesión de abogado y escribió
artículos para publicaciones de Estados Unidos, México, Venezuela,
Italia, y por supuesto para Argentina.
En su actividad política fue Diputado Provincial
en la Legislatura de Santa fe en dos períodos 1963-1966 y
1987-1991.- Posteriormente fue elegido Diputado Nacional por
el Partido Demócrata Progresista en 1991, que desempeñaba
cuando inesperadamente fallecía el 24 de junio de 1993 a la
madrugada , luego da haber participado en la sesión el día
23 hasta casi la medianoche.
Una de sus actuaciones como legislador la constituyó
la participación activa, clara y precisa sobre la Ley de Educación,
y expresara que al proyecto que aprobara el Senado le falta
grandeza, cordura y coherencia. La vaguedad de las disposiciones
del proyecto no satisface los anhelos que el país reclama
de una ley General de Educación.
Sin mejorar la calidad de la educación expresaba
Mario Verdú, sin una debida evaluación de la labor escolar
en el cumplimiento de los objetivos y el logro de sus contenidos,
la ley no pasa de ser un enunciado declamatorio.
Y finalizaba diciendo: Sin educación el país no
tiene futuro y no hace falta citar a A. Tofler sobre la importancia
del conocimiento, como si eso no lo supieran y mejor desde
el siglo pasado: Sarmiento, Mitre, Belgrano, Rivadavia, Joaquín
V. González, Magnasco y tantos argentinos que hacen de la
educación la primera función de gobernar.
Nunca quiso confrontarse con nadie, con él se
podía discutir, disentir, pero siempre manteniendo una relación
amigable.- Fue realmente un incorruptible, su trayectoria
fue límpida, sin intereses mezquinos, con la única ambición
de ser un buen docente , un ciudadano probo y un político
eficiente y honesto.
Su pérdida produjo un vacío importante, que se
podrá llenar con su valioso ejemplo como conducta de vida,
en el recuerdo de los demócratas progresistas. Se fue un grande,
pero no sus enseñanzas.
Como expresara René Balestra en el homenaje póstumo
en la Cámara de Diputados: “El país se ha perdido a un admirable
ministro de Educación”
Por
todo lo que brindó simplemente se puede decir ¡GRACIAS MAESTRO!
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