NOVEDADES
 
Aquí se transcribe la carta dirigida por el Diputado A. Natale al Sr. Presidente Fernando de la Rúa (07-08-01)
Buenos Aires, 7 de agosto de 2001
 

AL SEÑOR
PRESIDENTE DE LA NACIÓN
D. FERNANDO DE LA RUA
S                    /               D

Estimado Señor Presidente:

                                   Me permito transmitirle algunas ideas sobre la compleja situación económica que atraviesa nuestra Nación. También, ciertas prevenciones. Usted sabe sobre mi preocupación respecto del creciente déficit de las cuentas públicas que, estoy convencido, es la causa de los males económicos que soportamos, en especial la recesión y el desempleo. Hube de expresárselo durante la campaña electoral de 1999, cuando compartimos en Santa Fe varias reuniones y, primordialmente, el 26 de junio de 2000, al visitarlo en su Despacho, oportunidad en la que le señalé  cómo los intereses de la deuda habían trepado de 3.472 millones en 1993 a más de 9.000 millones en el 2000 y, a la vez, la necesidad de financiamiento subió de 4.436 millones en aquel año a 25.000 millones en el 2000, llegando a 28.000 millones en el año actual. Recuerdo, también, que le dije que el problema se desataría durante su gobierno si no se adoptaban inmediatamente medidas preventivas, ante la posibilidad concreta de que dejasen de prestarnos dinero.
                                     
En noviembre último logramos que el FMI promoviera una asistencia anticipada para la Argentina, a diferencia de la manera como había actuado ante las crisis de México, Corea, Malasia, Rusia, Brasil, en las que recién intervino una vez producidos los hechos. Así se comprometió el blindaje del que participarían entes del sistema financiero e instituciones locales.  Pienso que en ese momento se desaprovechó una oportunidad ya que si se hubiese acordado destinar, año por año, parte de esa asistencia al pago parcial de los intereses de la deuda, hoy no deberíamos haber apelado a las serias medidas de reducción de jubilaciones y sueldos. Esto, porque siempre he pensado que garantizando el pago de lo intereses no habría problemas en renovar el principal.

                                     Creo que la decisión del Congreso de la Nación, al sancionar  la Ley 25.453 debe ser aquilatada en toda su dimensión por la comunidad financiera. Sin que el partido de gobierno tuviera mayoría absoluta en ninguna de ambas Cámaras y a sabiendas de los efectos de la norma sobre los sueldos y las jubilaciones, el Congreso aprobó la ley. Me preguntó si habrá muchos parlamentos en el mundo dispuestos a actuar con la responsabilidad y el coraje con que lo hizo el argentino. Antes, también, al aprobarse la ley 25.414 de delegación de competencias legislativas, se puso en evidencia la comprensión de la grave emergencia económica.

                            Ahora bien, pienso que faltó iniciativa cuando se dejó transitar más de un año sin encarar con eficacia el problema de fondo. Tampoco después cuando se propuso transformar la Ley de Convertibilidad en un promedio entre el dólar y el euro, no sólo de incierto pronóstico futuro sino, especialmente, porque creó incertidumbre sobre la estabilidad de nuestra moneda, que todos los argentinos queremos que siga siendo estable. No hubo acierto, a la vez, cuando se planteo todo como una cuestión de competitividad que en definitiva encierra un problema de desfinanciamiento del sector público, administrado discrecionalmente, justo cuando debemos erradicar el déficit fiscal. Fueron, a mi juicio, equivocaciones que hoy debemos pagar. Pero no es éste el motivo de mi comunicación.

                            Comparto plenamente su afirmación de que es imprescindible eliminar el déficit. Valoro su firmeza en insistir sobre el cumplimiento de este objetivo. Es más, desde 1995 vengo advirtiendo sobre el peligroso camino que a partir de ese año empezamos a transitar. Creo que la reducción del gasto es una vía, pero es limitado pensar que sea la única ya que el gasto primario (antes de intereses de la deuda) no creció descomunalmente en el orden nacional. Nótese que el gasto primario desde 1993 hasta 2001 aumentó el 9 por ciento, mientras que el gasto total en igual período incrementó el 29 por ciento. El de muchas provincias es otra cosa.

                            El problema del desequilibrio fiscal tiene también dos causas complementarias. Una, la altísima evasión que existe. Otra, el encarecimiento del servicio de la deuda; en este segundo factor más que por el volumen de la deuda en si, por el aumento de las tasas que debemos pagar a consecuencia de la sospecha sobre nuestra solvencia. Por eso, estoy convencido de que más allá de lo que pueda  y deba hacerse comprimiendo el gasto primario, el equilibrio debe ser buscado por la vía de una reforma tributaria que, asociando el interés del Fisco al del contribuyente, limite la fuerte evasión que existe. En la Argentina, quienes pagamos impuestos pagamos mucho, mientras que hay muchos que evadiendo no pagan nada.

                            Entiendo que por allí hay un camino de aproximación. Se debe asociar los dos impuestos más importantes, IVA y Ganancias. Cada peso que pago por IVA debe servirme para desgravar parte de Ganancias. Si cuando pagamos un bien que adquirimos podemos utilizar el comprobante para desgravar ganancias estaremos más dispuestos a reclamar al vendedor la factura correspondiente. Así seremos todos los contribuyentes aliados del Fisco para evitar la evasión del IVA (más del treinta por ciento) y ordenar y mejorar la recaudación de Ganancias. Por esa vía se pueden obtener magnitudes que superarían prontamente muchas penurias presentes. Vito Tanzi decía que una reforma tributaria de gran alcance debe incluir la revisión de los incentivos que empujan a los contribuyentes a cumplir.

                            Además, el blindaje y el megacanje no produjeron los efectos creídos. El primero, porque fue siendo absorbido por la falta de financiamiento externo para renovar la deuda,  y el otro porque postergó algunos vencimientos a un alto costo futuro. ¿Por qué no analizar con las autoridades económicas la posibilidad de negociar – después de superar la crucial instancia actual- con el sistema financiero internacional mecanismos que nos permitan aliviar el arduo peso del servicio del endeudamiento? . La Argentina ha efectuado cambios estructurales muy sólidos: tenemos diez años de estabilidad monetaria después de medio siglo de inflación, privatizó numerosas empresas de servicios, comerciales e industriales, abrió la economía, modernizó su aparato productivo, multiplicó el comercio exterior aunque aun deba expandirlo mucho más, realizó una reforma previsional en la dirección que siguen otros países del mundo si bien hoy afecta los ingresos del sector publico, el presupuesto tiene superávit  primario. En suma, pese a los conocidos problemas de recesión, estancamiento, desempleo y pobreza, la Argentina estructuralmente tiene la economía más sólida de toda América desde el Río Grande hacia el Sur. Además, gozamos de una democracia estable, hay consenso en el sistema político, todos nos sentimos comprometidos con la suerte del país, unos porque gobiernan en la Nación, otros porque lo hacen en las provincias y los municipios. Todo ello, además de las riquezas humanas y materiales que conocemos.

Por eso, Señor Presidente, le sintetizo las ideas  sugiriéndole que no limite el esfuerzo para llegar al equilibrio fiscal contrayendo solamente los gastos, sino que ordene además una reforma impositiva de fondo y explore caminos acordes con el sistema financiero para atenuar el gasto total. Es cierto que los cambios del régimen tributario no producirán efectos fiscales automáticamente, pero serán indicativos de que estamos transitando con seguridad hacia la solvencia. Respecto de la incidencia del servicio de la deuda sobre el gasto, estimo que pueden haber sendas imaginativas acordes con la tradición y el principio de honrar nuestros compromisos financieros. En definitiva, me permito sugerirle que plantee un programa concreto para erradicar el déficit que vaya más allá de lo previsto en la ley 25.453. De esa manera bajará el costo del crédito, se alentará la inversión, se estimulará el consumo, siempre a partir de la sana práctica de las cuentas claras de la Nación y las provincias. Ese  es el medio, que  estoy seguro usted comparte, para que la Argentina restablezca el camino del crecimiento económico y la reducción del desempleo.

Le saluda  respetuosamente

 
Alberto A. Natale
 
Diputado Nacional
 
 Presidente Bloque Demócrata Progresista